¿Qué hay en el sándwich?

Marygoretti Gachagua

Un ‘modelo sándwich’ para la capacitación en capitalización de experiencias incluye dos talleres con un período de apoyo entre los dos. Me gustaría que prestaran atención al proceso que se da entre los dos talleres – ¡una parte muy importante del sándwich!

En el primer taller, que se realizó en Nairobi, se explicaron conceptos, todos seleccionaron una historia para contar y dieron los primeros pasos para iniciar la recopilación, organización y análisis de la información que incluirían en ella.  Una herramienta clave en esta etapa fue un conjunto de cuadros que sirven como guía para los participantes en el proceso de manejar la información. En el segundo taller, que se realizó en Arusha, se discutieron y se practicaron la escritura, el intercambio, la integración y la facilitación. Pero, ¿qué sucedió entre esos dos talleres? Es en ese momento cuando debe realizarse gran parte del verdadero trabajo. Tengo algunas cosas para compartir sobre cómo facilitar esa parte del proceso de capitalización de experiencias.

Facilitation at the KLPA office. Photo credits: Paul Ngetich

Empecemos

Yo trabajo con la Federación de Agricultores de África Oriental, una organización coordinadora que ofrece servicios a sus miembros, las federaciones nacionales de agricultores de África oriental. La Gestión del Conocimiento es parte de un programa a más largo plazo para nosotros. Pero, como somos una organización pequeña, trabajamos junto con otros para brindar servicios. A través de los talleres de capitalización de experiencias, nuestro objetivo común con CTA fue que nuestros miembros se sintieran motivados a compartir sus experiencias y a aprender unos de otros, y que pudieran hacerlo.

A mí me pidieron que ayudara a organizar y realizar un seguimiento después del primer taller de Nairobi. Seleccioné a los participantes de entre nuestras organizaciones nacionales afiliadas en Uganda, Tanzania y Kenia. Seleccioné a cuatro organizaciones en base a unos cuantos criterios, y en base a nuestras experiencias previas de trabajo conjunto – cada una de ellas es una organización ‘vibrante’, con una buena reputación en lo que se refiere a representar a los agricultores en el terreno. Las organizaciones son KLPA y KENAFF de Kenia, UNFFE de Uganda y MVIWATA de Tanzania. Hablé con los directores generales respectivos, quienes me ayudaron a seleccionar a tres participantes por organización. Yo quería que hubiera un oficial de programa, un oficial de monitoreo y evaluación (M&E) y un oficial de comunicaciones siempre que fuese posible. Mi idea era que esta combinación de personas se complementaría, al trabajar en diferentes niveles, y que podrían ayudarse mutuamente a completar posibles lagunas de información en sus historias. Además, era importante incluir a personas que se comunican efectivamente con los agricultores.

En Nairobi, seguimos la estructura del módulo de aprendizaje en línea de la FAO llamado Capitalización de Experiencias para el Aprendizaje Continuo. Todos los participantes lograron seleccionar las historias que contarían, y comenzaron a recopilar, organizar y analizar la información relevante.

 

Facilitation at the UNFFE office. Photo credits: Marygoretti Gachagua

Llenando el sándwich

Luego de cinco días constructivos en Nairobi, todos nos fuimos a casa y regresamos a nuestras oficinas. Nuestras tareas diarias exigían nuestra atención, pero mi trabajo era asegurarme de que todos continuaran avanzando con el proceso de capitalización de experiencias. Esto garantizaría que pudiéramos aprovechar al máximo el segundo taller que se realizaría en Arusha. Necesitaba hacer un seguimiento con cada participante y ayudarlos a todos a continuar recopilando, organizando y analizando la información para sus historias.

Cuatro semanas después de haber regresado, hice una cita con cada organización para visitarlos. La primera reunión se realizó del 15 al 18 de noviembre de 2016 y hacia mediados de febrero de 2017 preparamos los informes finales. En cada organización me reuní con los tres participantes del taller durante dos días. Durante ese tiempo refrescamos en nuestras memorias las historias que cada uno quería contar. Luego miramos los cuadros que habían comenzado a llenar durante el primer taller. Algunos no habían avanzado más que lo que habían hecho en el taller, mientras que otros habían seguido adelante con el proceso. Aquellos que no habían continuado trabajando con sus cuadros me dijeron que es difícil encontrar tiempo para un ejercicio de este tipo cuando se vuelve a la rutina normal de trabajo. Además, para algunos de ellos los cuadros que debían completar no eran lo suficientemente claros. Y, como el módulo de aprendizaje de la FAO estaba en línea, la falta de conexión a Internet había sido otro obstáculo en algunos casos.

Revisamos los cuadros juntos e intentamos completarlos de la manera más exhaustiva posible. Mis continuas preguntas: “¿Cómo? ¿Qué? ¿Cuándo? ¿Dónde? ¿Por qué?” – les parecieron interminables. Aprendí que este interrogatorio es esencial y al final los participantes llegaron a decirme que ¡realmente apreciaron mis preguntas!

Para aprovechar sus experiencias al máximo, intenté escuchar con atención lo que me contaron y me aseguré de que los tres participantes contribuyeran a las historias de sus compañeros. Los alenté a ayudarse mutuamente y hacer de esta actividad un esfuerzo conjunto. Cuando me fui después de esos dos días, ellos tenían claro qué información les faltaba aún y sabían cómo continuar. A pesar de la distancia me mantuve en estrecho contacto con los participantes y los ayudé cuando lo necesitaron. Whatsapp fue un buen medio para seguir comunicados y mantener el ánimo en alto.

Un toque adicional de sabor

Pero, ¿qué los mantuvo motivados para seguir? Creo que a todos ellos les entusiasmaba mucho la idea de convertirse en autores de artículos publicados. También ayudó el que tres personas de cada organización trabajaran conjuntamente, ya que podían motivarse y ayudarse mutuamente, proporcionando detalles que faltaban y ‘feedback’ cuando se quedaban estancados.

Además de eso, como facilitador pude contarles sobre las experiencias de otros miembros de la Federación de Agricultores de África Oriental. A menudo no tenían conocimiento alguno sobre lo que otros hacían y al enterarse sobre muchas prácticas interesantes se les hizo aún más clara la necesidad de compartir sus propias experiencias.

Al mirar hacia atrás, queda claro que también ayuda el que otra persona esté interesada en los resultados de los participantes. Esta función del facilitador podría ser incluso más importante de lo que se cree.

 Haciendo hechizos

Después de todo este arduo trabajo, realizamos el segundo taller en Arusha en marzo de 2017. Ahí aprendimos a compartir, redactar, ampliar e institucionalizar el proceso de capitalización de experiencias dentro de nuestros propios lugares de trabajo. Aunque yo había facilitado el proceso hasta ese momento, el segundo taller también fue una experiencia de aprendizaje muy importante para mí. Como decimos en kiswahili, ‘mganga haijgangi’ o ‘una curandera no se sana a sí misma’. No tenía ni idea de cómo convertiríamos toda la información que habíamos recopilado en los cuadros en historias claras y concisas. Aprender más sobre redacción me dio algunas nuevas herramientas para continuar con mi ‘brujería’ como facilitador.

Toques finales

Después del taller de Arusha, continué ayudando a los participantes a escribir sus historias, pero también escribí un documento reflexionando sobre los resultados del ‘sándwich’ de capitalización de experiencias. Las principales lecciones que aprendí sobre facilitación fueron:

  • Elige a tus participantes de tal manera que puedan ayudarse y motivarse mutuamente. Elegir a tres personas con diferentes funciones en la misma organización ayudó mucho.
  • Se trata de aprender haciendo. Después de un primer taller, no todos están listos para continuar trabajando por sí mismos, así que es importante mantenerse en contacto entre los dos talleres.
  • El hacer muchas preguntas y escuchar atentamente es esencial para aprovechar al máximo las historias de los participantes.
  • No subestimes el tiempo (y dinero) que toma realizar un seguimiento de los participantes. El trabajo de un facilitador puede ser interminable, y sin apoyo financiero e institucional los procesos pueden colapsar fácilmente.
  • ¡Sigue aprendiendo! Cuando comencé el proceso de facilitación sobre la capitalización de experiencias todo era nuevo para mí, ¡pero ya no es así!

 

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