Mi primer ensayo de capitalización de experiencias

Felix Mlay

El año pasado fui invitado a participar en un taller de capitalización de experiencias en Kigali. No tenía ni idea de qué era la capitalización de experiencias, o cómo podría beneficiarme de ella. Cuando llegué a Kigali descubrí que no era el único.

¿De qué se trata?

En pocas palabras, la capitalización de experiencias consiste en hacer explícito el conocimiento implícito y luego compartirlo ampliamente. En el taller de Kigali nos familiarizamos con parte de la teoría, y en ese momento nos sentimos ansiosos por aprender a ponerla en práctica.

Participatory meeting on post-harvest handling (singida project). Every member was allowed to ask and present their views to clarify and develop a way forward. Photo credits: Anthon Mtui

Afortunadamente, el taller no fue solo teórico, sino que trató sobre cómo iniciar un proceso propio de capitalización de experiencias. El primer paso fue seleccionar una experiencia propia.  Necesitaba seleccionar una experiencia que conociera muy bien, sobre la cual hubiese suficiente información, y que tuviese el potencial de ofrecer lecciones útiles y relevantes.

Mi Experiencia

Decidí documentar nuestra experiencia como proveedores de servicios para el proyecto Singida, en la región central de Tanzania.  En este proyecto soy líder del equipo [que trabaja] en el Distrito de Manyoni. El proyecto Singida trata sobre empoderar a los productores y fortalecer los vínculos comerciales. Esto se logra principalmente a través de la mejora de la productividad y el manejo poscosecha, y promoviendo el acceso de las familias al capital. Se ejecutará entre 2015 y 2017, y forma parte de un proyecto más amplio del FIDA sobre comercialización, infraestructura, valor agregado y financiación rural (MIVARF). Como soy uno de los líderes del proyecto, sé mucho sobre él y soy el responsable de redactar informes periódicos sobre la evolución del mismo. Sentí que podría compartir algunas lecciones importantes sobre cómo estamos logrando mejorar la producción de girasoles, además de mejorar el acceso al mercado y obtener una participación justa para los pequeños propietarios. Además, como el proyecto ha tenido resultados positivos hasta el momento, pensé que no sería difícil encontrar participantes motivados que quisieran ser parte del proceso de capitalización de experiencias.

Profundizar en los detalles: el taller de Kigali

En la siguiente parte del taller, tuve que describir el proyecto en detalle, así que hice un recuento de todo lo que se había hecho hasta el momento, los resultados logrados y las principales dificultades que habíamos enfrentado. Aunque debía concentrarme en mi propio caso, fue bueno que estuviéramos juntos como grupo. Podíamos debatir e intercambiar sugerencias.

Una de las dificultades que encontré fue que el proyecto Singida incluye muchas actividades diferentes. Por ejemplo, los actores clave que reunimos incluyen productores, procesadores, compradores, funcionarios gubernamentales e instituciones financieras, y hemos creamos un comité de foro que participa activamente en las actividades del proyecto. Para mejorar las prácticas agrícolas, hemos organizado ‘escuelas de campo para agricultores’, en las que los ‘agricultores líderes’, aquellos que practican nuevas estrategias, transfieren sus habilidades y experiencias a sus colegas. Para reducir las pérdidas poscosecha, hemos instalado un almacén, con un sistema de recibo por almacenamiento.  Para mejorar las ventas, hemos organizado la comercialización colectiva por grupos de productores. Fue difícil describir tantas actividades, pero los informes periódicos que había escrito previamente, y mi buena memoria, me ayudaron con esta parte del proceso.

 

Group discussion during a Trainer of Trainers session in the Singida project. Photo credits: Anthon Mtui

El siguiente paso en el taller fue el análisis, en el que tuve profundizar un poco más. ¿Por qué fallaron algunas cosas? ¿Y por qué otras tuvieron éxito? Por ejemplo, algunos de los interesados eran reacios a participar en el comité de foro. Descubrimos que el motivo era que no se les pagaba por participar. Finalmente, sin embargo, resultó ser positivo que no hubiera pagos, ya que así solo las personas más entusiastas participaron. Otro ejemplo es que aprendimos que sería muy importante involucrar a los líderes locales y a los procesadores locales para ganar la confianza de los agricultores, puesto que queríamos utilizar un enfoque cooperativo. Su participación ayudó mucho en ese sentido.

Al finalizar el taller tenía una buena descripción y un buen análisis de mi experiencia. Sin embargo, aún quería agregar más información de otras partes interesadas, compartirla con mis colegas para obtener sus contribuciones y verificar las recomendaciones y conclusiones.

En casa, mientras me preparaba para el taller de seguimiento en Arusha, traté de recopilar más información de los agricultores, los procesadores y de los dos colegas con quienes trabajo en el proyecto. Hice la mayor parte de esto en reuniones presenciales a las que di inicio explicando el objetivo de la capitalización de experiencias. Después de esta introducción, recogí las opiniones de los presentes sobre por qué las cosas resultaron o fracasaron. En estas reuniones también discutimos sobre las mejores maneras de compartir experiencias una vez que están escritas como historias.

Iniciar la redacción – el taller de Arusha

En el segundo taller, en Arusha, examinamos nuestro progreso en el proceso de capitalización de experiencias. Fue útil que todos hubiéramos logrado describir y analizar nuestras experiencias anticipadamente. Estábamos listos para escribir. Aprendimos más sobre documentación (redacción, edición), y reflexionamos sobre cómo hacer nuestro trabajo en el futuro usando las lecciones aprendidas de la experiencia. Además, examinamos nuestras estrategias para compartir y hablamos sobre cómo integrar los procesos de capitalización de experiencias en nuestras propias organizaciones. Resultó que no había sido el único que había regresado lleno de entusiasmo de Kigali para compartir mis primeras lecciones sobre capitalización de experiencias con mi equipo de gestión y mis colegas.

¿Dónde me encuentro ahora?

El taller me dio la confianza para redactar una primera historia de mi experiencia. La envié por correo electrónico a mis colegas, quienes rápidamente me enviaron sus comentarios. También envié mi historia a los facilitadores del taller para que hicieran sus propios comentarios. Cuando el artículo esté terminado, lo compartiré con las partes interesadas del proyecto, incluyendo a los políticos locales. Estoy planeando publicar el artículo en una revista internacional, así como en un par de periódicos de Tanzania, para llegar a un público más amplio.

Además de estos ambiciosos planes para mi primera historia, estoy trabajando con mis colegas para empezar a documentar sus experiencias. Yo facilitaré este proceso y ahora estamos tratando de establecer un centro de intercambio de conocimientos en el área focal del proyecto. Las historias que documentemos serán guardadas ahí y estarán disponibles para que agricultores, extensionistas, personal del proyecto y otras partes interesadas puedan aprender de ellas. De esta manera, cuando encontremos problemas en otros proyectos, podremos utilizar experiencias similares [ocurridas] en otros lugares para resolverlos. Siento que podemos llevar este proceso aún más lejos: ¡por qué limitarnos solamente a documentar nuestras experiencias en el trabajo, también podríamos sacar mucho provecho de hacer un seguimiento de las lecciones aprendidas de la vida en general!

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