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Capitalización de Experiencias en el Sudeste Asiático

Hace un par de meses iniciamos un nuevo proceso de capitalización con un primer taller en Chiang Mai, Tailandia, con representantes de organizaciones con sede en Vietnam, Camboya, Tailandia y Filipinas, y con el apoyo de la Fundación Pacto de Pueblos Indígenas de Asia, AIPP.

La reunión se llevó a cabo entre el 31 de julio y el 4 de agosto de 2017, siguiendo el mismo método y enfoque que está siendo probado en otros casos y regiones por el proyecto “Capitalización de Experiencias para un Mayor Impacto”. En pocas palabras, este primer taller fue planificado para presentar el “módulo de aprendizaje” FAO / IMARK y debatir el mejor enfoque para fomentar su uso; presentar los principales conceptos e ideas relacionados a un enfoque de capitalización de experiencias; y discutir la metodología general y los pasos a seguir para garantizar que sea completado. Pero estábamos especialmente interesados en iniciar un proceso de capitalización de experiencias: seleccionar un caso específico, identificar la lista de personas que deberían ser parte del proceso, buscar información y organizarla, analizar cada caso y sacar conclusiones, y prepararnos para la difusión de estos resultados.

Un proceso para compartir lecciones

Construyendo el caso

La reunión se inició con una presentación general del proyecto y de los objetivos del taller y de los procesos que todos estábamos iniciando. En un intento para que las ideas no fluyeran en una sola dirección, una primera sesión, por ejemplo, siguió el formato de un “canal de noticias” o programa de entrevistas, con un “presentador” que le hablaba a un “panel”. En esta sesión, una discusión animada se centró en la importancia de captar conocimientos – pensando especialmente en los objetivos globales de cada organización representada en la sala. La mayoría de los grupos, sin embargo, enfrenta una serie de dificultades: la participación de todos los beneficiarios es difícil y, en algunos casos, las autoridades vigilan todas las actividades muy de cerca. Un participante mencionó las dificultades observadas al recopilar información causadas por la confabulación entre las empresas privadas y los funcionarios del gobierno local. Otro mencionó que mucha de la información recopilada y compartida por OSC u ONG es a menudo no aceptada por los gobiernos.

Una sesión posterior se centró en las ventajas y desventajas de los módulos de aprendizaje en línea, como el que ahora está disponible sobre capitalización de experiencias. Siguiendo la técnica de la pecera (con un círculo interno y otro externo), los participantes concluyeron que “el nuevo medio es digital”, y que beneficia a las personas ya que los cursos en línea son generalmente gratuitos y se pueden tomar en cualquier parte, o acceder en cualquier momento. Sin embargo, al mismo tiempo, puede ser difícil para aquellas comunidades o individuos que no tienen acceso a electricidad, internet o computadoras. Algunas personas opinaron que el curso debe ser multilingüe si va a ser seguido por diferentes partes interesadas, y que el contenido de lectura podría reducirse (y el contenido de audio y video podría aumentar) para superar problemas de alfabetización. También mencionaron que en diversas comunidades, las mujeres enfrentan limitaciones culturales para acceder a estos cursos, lo que no es fácil de solucionar.

 Aprender haciendo

Los participantes fueron invitados a iniciar un proceso de capitalización, centrándose en una experiencia específica. Se les pidió que resumieran esta experiencia y la describieran en detalle, y que luego la analizaran buscando los principales motivos de su éxito o los principales factores limitantes. Pero además del proceso ordinario de organizar la información (utilizando plantillas de cuadros para completar, como se hace en otros contextos), hablamos sobre los productos finales y sobre la necesidad de adaptarlos al público al que queremos llegar. Al mismo tiempo también prestamos atención a las herramientas y técnicas que se usan normalmente para recopilar datos e información, tomando en cuenta herramientas tanto cualitativas como cuantitativas. Se le pidió al grupo que pensara sobre los posibles problemas que podrían surgir durante la recopilación de información, y los participantes mencionaron la necesidad de comprender la cultura y las costumbres locales, y la necesidad de utilizar diferentes idiomas “para poder establecer una buena relación con los encuestados“. La mayoría de las personas de las aldeas están muy ocupadas, por lo que es necesario planificar todo el proceso en detalle y utilizar herramientas participativas visuales, por ejemplo herramientas de evaluación rural participativa – ERP, para obtener mejores resultados. Y lo más importante, “siempre existe la necesidad de cavar más profundo, o alcanzar la base del iceberg, para comprender lo que está sucediendo, y no quedarse satisfecho con la información superficial“. En otras palabras, “la necesidad de preguntar ¿por qué está sucediendo esto?

Sobre la base de los diferentes intercambios de ideas que tuvimos sobre las comunicaciones, los participantes desarrollaron un “plan de intercambio” y un “Plan de Acción” más amplio, que los ayudó a visualizar las diversas tareas a las que todos se habían comprometido. También discutimos la idea de una Comunidad de Prácticas y las ventajas de unirse a una.

 Mejorando el modelo

Este taller siguió el modelo intentado anteriormente, pero también lo mejoramos. Al día siguiente de la llegada de los participantes, AIPP organizó una salida de estudio a la aldea de un pueblo indígena (la comunidad Karen). Los participantes pudieron comprender los problemas relacionados a los derechos sobre la tierra a los que se enfrenta la comunidad y también visitar los bosques que son protegidos siguiendo las costumbres indígenas. También vieron los diversos productos producidos y exportados por la comunidad, además de disfrutar de un excelente almuerzo preparado siguiendo el estilo tradicional. Esto ayudó a los participantes a conocerse de manera informal y contribuyó a romper el hielo. Pero al mismo tiempo, por ejemplo, demostró la necesidad de utilizar diferentes técnicas para obtener información.

Organizamos que un grupo de participantes resumiera el trabajo que el grupo realizaba cada día y compartiera esta información. Probamos diferentes mecanismos de ‘feedback’, tales como tarjetas de colores diferentes (verde para “lo que me gustó” y rosado para “lo que podría ser mejor”), que fueron recolectadas y presentadas cada día, y también un “Cuadro de Estado de Ánimo” visual que los participantes marcaban al salir de la sala. También se anunció un concurso de fotografía el primer día y los ganadores fueron anunciados el último día. Las sesiones diarias de ‘feedback’ ayudaron a los facilitadores a adecuar dinámicamente la presentación y la organización del taller.

 Algunas recomendaciones

Tener el inglés como el idioma del taller resultó ser un reto tanto para los participantes como para los facilitadores. La mayoría de los participantes podían entender inglés, pero les resultaba difícil comprender los acentos de los demás. Como una forma de superar este problema, los facilitadores diseñaron las sesiones de tal manera que el trabajo grupal se realizara en equipos por país, en su propio idioma. Los facilitadores hablaron lentamente y repitieron los conceptos tantas veces como fue necesario, además de orientar a cada grupo por separado. Además, siempre que la situación lo permitió, los facilitadores incluyeron videos y presentaciones basadas en Preguntas y Respuestas para mejorar la comprensión. Aún así, sentimos que podría ser necesario invitar a intérpretes / traductores a una reunión como ésta la próxima vez.

También sentimos que las diapositivas preparadas por CTA necesitan una seria revisión desde el punto de vista comunicacional. En un intento por presentar un estilo identificativo común, las diapositivas han sido estandarizadas a tal punto que a veces dos diapositivas consecutivas tienen el mismo diseño, las mismas imágenes y sólo cambios en el texto. Además, las imágenes son repetitivas. Algunos participantes mencionaron que esto disminuye la aceptación cognitiva y reduce el impacto de las diapositivas.

Sin embargo, a pesar de las dificultades, estamos muy contentos con los resultados, que pueden ser atribuidos a la “atención individual intensiva” y al apoyo proporcionado por los facilitadores, o también al ambiente muy cómodo del taller. Aún más, creemos que tuvimos excelentes resultados porque el grupo estuvo muy comprometido. ¡Muchas gracias a todos!

 

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